jueves, marzo 30, 2006

Con las manos

Comer con las manos es algo tan primitivo como placentero. Cuando la higiene y las buenas maneras lo permiten, el tacto se convierte en una extensión del paladar que anticipa la calidad de un pan recién hecho cuando se nota tierno y cálido al partirlo, la exquisitez de un jamón serrano al sentir su untuosidad en los dedos o la frescura de una fruta por la tersura de su piel.

El ser humano ha comido con las manos durante miles de años y sólo comenzó a dejar de hacerlo por motivos de higiene y, también, por el deseo de las clases altas de distinguirse del pueblo llano. El profesor de Antropología de la Universidad Miguel Hernández, Joan Manuel Quiles, explica que a partir de los siglos XVI y XVII comenzaron a utilizarse algunos cubiertos, antes la cuchara que el tenedor, cuya invención se atribuye a Leonardo Da Vinci.

Es un proceso de refinamiento que nos aleja de la naturalidad y nos acerca a la tecnología. Todo instrumento que se interpone entre la mano y la naturaleza es un elemento cultural. Y cuanto más nos alejamos de la naturaleza, más componente cultural suele haber, hasta que llegamos a un punto en el que añoramos los orígenes y queremos volver a recuperarlos.

En la actualidad hay numerosos alimentos que el protocolo recomienda comer sin cubiertos o usando manos y cubiertos, como las alcachofas, los caracoles, las chuletillas de cordero, el conejo, los mariscos, el pan, las aceitunas, los canapés, los pastelitos, las endivias, los cogollos de lechuga, las frutas pequeñas o los espárragos.

miércoles, marzo 29, 2006

Unir puntos

lunes, marzo 27, 2006

Emancipación

por Love

Estimado Profesor,


Lo siento, pero esta semana decidí no escribir un ensayo. Decidí redimirme de las obligaciones que me subyugan dentro de mi vida académica para realizarme dentro del ámbito de mis sublimes aspiraciones terrenales: dormir siesta, ir a un asado, ver una película… y tantas otras cosas en que prefiero ocupar mi tiempo. Nada de sentarme frente a un computador una tarde de fin de semana a cranear algo qué decir. No señor, nada de eso.

Espero que no se enoje conmigo por tanta osadía. Le ofrezco el consuelo de que, al menos, estoy aplicando en mi vida diaria algo aprendido en el curso, y que me ha hecho sentirme liberada de estos deberes de los cuales, yo creía, no me podía desligar. Respetuosamente, déjeme decirle que le agradezco esta ocasión de hacer lo que realmente quise todo este tiempo que ha durado mi vida universitaria: ya me emancipé.

Estilo

por La Presidencia

Al final lo único que uno como persona pide es decencia.

Sí, lo admito. Después de reconocer sin tapujos mi más completo estado de embriaguez me dirigí a su encuentro. Efluvios volaron de mi inconsciente mientras la lengua del pensamiento enclaustrado, siempre tan voraz y superflua a la vez, cometía las peores atrocidades que la historia haya conocido.

El cuadro transpira patetismo, su postura es brutalmente estúpida, como si de un instante a otro se le hubiese olvidado como pararse.

El acto que desató la tragedia fue aquel movimiento trasgresor, heroico, que rebelde a los impulsos racionales desafió el frágil contrato de convivencia humana que se había establecido. Los actos desde ese segundo se aceleraron para siempre, la calma frívola del cinismo mutuo se rompió y degeneró en una tensión eléctrica que radicalizó las sensaciones.

Siempre supe que no iba a resultar nada que involucrara sentimientos. Sus impulsos son animales y de su cuerpo emanan aromas alcohólicos. La historia de la humanidad se repite con esta mujer.

Hay minutos en la vida en que uno no mide consecuencias. Este representaba la ecuación perfecta entre un contexto anónimo y un estado de ánimo febril y ansioso. Los resultados eran evidentes desde el minuto de iniciarse el primer acto. Su mano se apartó de mi cabeza y con un gesto despectivo, me dijo adiós…

La muy perra

LE TÙT, LE TOIX recomienda a sus lectores revisar el sitio LA MUY PERRA, y le rinde homenaje visual funcionando con la misma plantilla. Instamos a quien sea quien edita esa noble crónica a actualizarse más frecuentemente. Se incluye aquí un breve barniz sobre las nobles reflexiones que se pueden encontrar allí.

"A LMP le encantan los ciber cafés y aunque dispone de internet personal, muchas veces los saluda desde estos lugares porque le gusta la sensación de viaje que le producen y el peculiar peinado de la mayoría de los tipos a los que hay que pagarles.También le gusta espiar lo que hacen sus vecinos y los que le dan más risa son los que se urgen con estos espionajes y se revuelven un poco en la silla para tapar sus pantallas. LMP entonces, se siente desafiada a descubrir qué diantre es lo que esconden. Bueno, y aquí se pone fome la cosa porque por más increíbles que han sido los descubrimientos de estos cateos, LMP no entrará en detalle. Sapa quizás, soplona, jamás. La cosa es que propongo este nuevo vicio y premio al que le lea un email entero al vecino con cara de relájate no más si no estoy leyendo."

sábado, marzo 25, 2006

Barrios Paritarios

La Sra. Presidente de la República, Michelle Bachelet Jeria, presidió la ceremonia de proclamación de la nueva Ley de Barrios Paritarios, cuerpo legal que hace realidad un viejo anhelo republicano. Desde hoy todas las calles y avenidas de nuestro país llevarán nombres masculinos y femeninos en igual proporción.

"Este un día de fiesta para nuestro país… hoy se acaba la antigua discriminación a las mujeres en los nombres de nuestras calles. Por fin se hace realidad ese hermoso anhelo que plasmó don Ricardo Lyon en su querido barrio El Golf; donde calles como Benjamín o Enrique Foster, conviven perfectamente con calles con nombre de mujer… Carmencita, Magdalena, Luz, La Pastora. Desde hoy, esta es una realidad en todo nuestro país. Viva Chile."

En posterior conferencia de prensa, el Ministro del Interior Sr. Andrés Zaldívar Larraín dio a conocer las primeras medidas.

"Se ha querido empezar por el centro cívico de Santiago. Tengo el honor de comunicar que por instrucciones de la presidenta desde mañana la calle “Alameda” se llamará “La Alameda”; la calle Monjitas se llamará “Las Monjitas”, y la calle Huérfanos se llamará “Los Huérfanos, y las Huérfanas”, porque queremos un Chile para todos por igual…"

Sopa de Letras

jueves, marzo 23, 2006

Fino y distinguido

por D&H

Preferí callar durante años. Las vasijas doradas y recargadas de finos detalles, que inundan la sala de estar de la casa de la abuela, impidiendo cualquier partido de fútbol dentro de ella; las grandes y pesadas cortinas persas, colgadas de argollas metálicas y retocada con “repollitos”; y esos moais extravagantes traídos de quizá qué lugar del Caribe, hicieron que perdiera la paciencia y me decidiera a escribir.

Siúticos: “los que presumen de finos y elegantes, o que procuran imitar en sus costumbres y modales a las clases más elevadas”. Me refiero a todos los siúticos de esta “larga y angosta faja de tierra”, al decir del relamido poeta. Conviene dejar establecido que la siutiquería -hay quienes dicen siutiquez- no depende del origen de un sujeto, sino de su criterio. No se trata de una prevención aristocrática contra clases bajas de la sociedad. Es mas bien, una alarma contra todo lo que huela a mal gusto. Ejemplos no nos faltan: orgullo nacional era Zamorano al verlo partir a la liga española. Pero qué terrible ese regreso, vestido con un Giorgio Armani y hablando como coño. O el “flasheado” matrimonio de Marlen Olivarí, donde todo rugía a siutiquería: los invitados, el vestido de novia, las tarjetas de participación… ¡si hasta el cura hablaba como oficial de Registro Civil!
La mayoría de los casos no son tan grotescos ni evidentes. El siútico puede muchas veces esconderse por algún tiempo, pero llegado el momento, será fácil descubrirlo. ¿Cómo? Suele delatarse por el aspecto general, por la manera de vestirse y de peinarse, porque no se saca la chaqueta mientras no termine el almuerzo, porque le encantan las protocolares tarjetitas de saludo, por la manera de marchar y saludar, y hasta por el modo de colocarse los anteojos a media nariz, con estudiada coquetería y pretensión.
Presumo que la definición y caracterización del siútico queda pequeña al lado de sus aficiones y comportamientos. Suele hablar con afectada pulcritud, refiriéndose a “residencia", "onomástico", "sepelio", “dama envuelta en pieles”, por las sencillas voces de casa, cumpleaños, entierro y arroba que empleamos la mayoría de los mortales. Conversa por teléfono con esmerada afectación; su "aló" es inconfundible de intencionado y acentuado. Se desvive por las palabras extranjeras, y no hay carta que no remate con el distinguido “Répondez s’il vous plaît”, que no es otra cosa que decir “contesta mierda”.
Las conversaciones de mesa de día domingo tampoco se salvan de ser víctimas de este cáncer. Algunos empiezan, sin antecedente alguno, a hablar con propiedad de golf y bridge, de los jardines de Zapallar, de la prédica del cura Opaso y lo linda que es su famosa
parroquia de Reñaca, de la candidatura de Lavín, de los Legionarios de Cristo, de que prefieren Megavisión al Canal 13, o del Centro de Padres del Grange; todo lo cual revela sus aspiraciones y, al mismo tiempo, sus frustraciones. Para finiquitar el almuerzo han comprado algún tinto, pero sólo porque leyeron que el vino chileno está top, cuando en verdad matarían por un Amaretto o un Baileys. Al recorrer sus casas, todo huele a fineza… huele, porque todo se pudre en su falsedad, hasta las flores son falsas, puestas ahí por una decoradora. Sus casas tienen livings sin historia, que se caracterizan por la ausencia de objetos vinculados al pasado familiar, y sobredosis de “recuerditos de mi último viaje”. Ni hablar del dormitorio principal.

Alcocrático

por Lucky Thompson

Cómprese dos botellas de buen vino y una copa de cata, vístase de frac y corbatín, en tonos blanco negro y faja roja. Inclúyase un buen sombrero de copa.

Busque algo de ese maravilloso paté foie que prepara su madre y comience a beber acompañado de algunas galletas.

Espere un segundo.

Al pasar el rato los efectos del alcohol se harán sentir en su cuerpo, utilice su finísimo bastón para mantener el equilibrio.

Transpiración, mareo, y perdida de los modales terminarán, ineludiblemente, en un glorioso vomito sobre su magnifica ropa.

Celebre la ocasión con una copa espumante, de un soberbio champagne francés.

Salga a la calle y colúdase con un cualquiera que camine

Diríjase con el a un burdel de mala muerte, pague por todo lo que el requiera en aquel lugar.......

De nada

por El Cortés

Fui yo. El informe oficial entregado por el Cuerpo de Bomberos, señaló que el causante fue un desperfecto técnico, un recalentamiento de la red eléctrica. No es verdad. El causante he sido yo, y lo hice deliberadamente. Y nadie, salvo alguna compañía de seguros, podría sospechar de humana autoría en este incendio. No, al menos, hasta que el fuego vuelva a apoderarse de esa horrorosidad, esta vez del ala poniente y su inmunda torre, acabando para siempre con el mayor de los crímenes cometidos contra la ciudad. Ni veinte compañías de bomberos podrán privarme de la victoria.

Luego, cierto es, comenzarán las sospechas. Acaso deje algún indicio, alguna insinuación de obra humana. Porque no soy un profesional del terrorismo, entrenado quien sabe donde. Soy tan sólo un idealista que ha tenido el coraje de serlo hasta donde se pueda. Quizás, por eso logre evadirme, al menos por algún tiempo más. Vendrán las llamadas y las miradas escudriñadoras, vendrán los testigos falsos y los que no lo son, ¡Puede incluso que fotografíen el placer de mis ojos al pasearse por el corrupto cadáver! Pero no podrán inculparme de nada. Nadie atribuirá a mis actos motivos tan altos como los que me impulsan.

Debía ser el primero. Le seguirán el Apumanque, el Mall del Deporte y el Congreso de Valparaíso. Y correrá idéntica suerte lo que queda de la Portada de Vitacura, si las autoridades no han tenido para ese entonces la decencia y la cordura de echarla por el suelo. Pero él debía ser el primero. Porque era la más grotesca y repugnante de las deformidades que haya diseñado arquitecto alguno. Incluso ahora, que la enorme bestia yace a medio morir, exhibiendo en la Alameda sus entrañas espantosas, ¡Incluso ahora que no es más que ruina y hierro fundido!, sí, incluso ahora, se muestra menos horrendo que en sus días de esplendor.

Habrá sido como un dedo acusador, señalando a miles el destino. En cada casa habrá quien comprenda que, lo que la televisión se empecina en mostrar como una nueva amenaza, no es sino el cumplirse de una eterna sentencia de muerte, dictada por Dios contra la profunda fealdad que asola nuestra tierra.

Entonces, vendrán otros. Quizás, en un comienzo, no demasiados. Un buen día, por ejemplo, un camionero borracho y justiciero, cargando consigo una gigantesca carga de combustible y a toda velocidad, se estrellará glorioso contra la Torre Entel, provocando su caída majestuosa, similar al venirse abajo de una escoba vieja. Los muertos se contarán por miles y los diarios llorarán la tragedia. Pero en algún lugar de Santiago, grupos vandálicos, inspirados por tan singular muestra de heroísmo, comenzarán la no menos noble labor de arrancar para siempre, los mosaicos que adornan las estaciones del Metro.

Y cuando las Torres de Tajamar hayan volado en pedazos y los vecinos de Providencia hayan arado sobre la embajada de los Estados Unidos, ¡Cuando no queden restos de la última repugnancia construida en el campus San Joaquín! Entonces saldremos a las calles y a las poblaciones, y no habrá ya zinc, ni árboles mutilados como muñones, ni fachadas de horrible verde agua. No habrá mangueras color naranja amarrando fierros oxidados, y tampoco nudos de cables eléctricos, como sacrílegos barrocos ornamentando nuestros cielos. Arrancaremos de raíz las palmeras de las avenidas y en las plazas ajusticiaremos a los mutiladores de troncos, que colgarán putrefactos de las ramas de sus propias víctimas, junto a todos los arquitectos hallados culpables de crímenes contra la belleza.

Nadie nos detendrá. ¡Arderá en llamas media Antofagasta y no quedará recuerdo de Calama sobre la tierra! ¡Caerán San Pablo, Tampa y Ciudad de México! Los turistas visitarán las ruinas de El Cairo a los pies de las pirámides. Sabrán todos que fueron ciudades pecadoras, por la ira de Dios reducidas a la nada. ¡Sabrán que una justicia ancestral redimió al mundo de la fealdad profunda que lo asolaba!… Desde la oscuridad de los siglos, soy yo quien les responde: de nada.