por HuevoEl Cuco, entendido como el que se nombra en la típica canción de cuna “Duérmase niño, duérmase ya, que viene el Cuco y te comerá”, hoy vive en un antiguo departamento arrendado del Barrio Yungay. Al momento de conocer su paradero, partimos a entrevistarlo. Al principio se rehúsa, pero luego de una conversación y un pago acordado, accede a nuestra intromisión. Abriendo los fuegos, el Cuco nos confiesa que se encuentra en la más absoluta soledad. Con lágrimas en los ojos nos señala que desde el retorno a la democracia cada día fue menos solicitado en las canciones de cuna. De un día para otro ya ninguna madre más lo solicitó para la formación y educación de sus hijos. En sus palabras se siente la melancolía y el abandono.
Respecto de las acusaciones que giran en torno a su figura este último tiempo, él no tarda en hacerse cargo. Así, frente a quienes los acusan de haber colaborado con el Gobierno Militar y en particular, haber formado parte de la DINA donde habría violado sistemáticamente los derechos humanos, él nos dice que pese a que jamás estuvo de acuerdo con la imposición de un sistema neoliberal en lo económico, jamás dudó en colaborar en la persecución del marxismo leninismo.
El Cuco, que en nuestra infancia era el más temido de los personajes, hoy frente a nuestros ojos su imagen recuerda a esos ancianos cercanos a la insulina.
Ya cerrando la conversación, se nos sincera finalmente: “Mijito, avíseles allá afuera que no pierdan el miedo a las cosas. Un día de esos se va a aparecer el malo de verdad, y ahí van a ver”
Tras esas misteriosas palabras el señor Cuco da la entrevista por terminada. Toma su abrigo y nos deja en la puerta. La mano helada se estira y los hombros se levantan; he ahí el cuco temido de la cuna. Que lástima (o por suerte) de que ya no lo veamos tan seguido.
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