lunes, junio 26, 2006

Mr. Sandwich

por quién?

1718: Nace el conde de Sandwich en una familia de aristócratas. El padre está encantado por haber sido nombrado jefe herrador de su majestad el rey, posición de la que disfruta durante bastantes años hasta que descubre que no es más que un herrero y renuncia, amargado. La madre es una simple hausfrau de extracción germánica cuyo sencillo menú consiste esencialmente en manteca de cerdo y avenate, aunque a veces demuestra cierta imaginación culinaria al confeccionar un postre de natas, huevos, vino y azúcar.

1725-1735: Asiste a la escuela, donde aprende el latín y a montar a caballo. En la escuela toma contacto por primera vez con los embutidos y muestra especial interés por los cortes muy finos de roast-beef y de jamón. Para cuando se gradúa, esto se ha convertido ya en una obsesión y, escribe su tesis "El análisis y los fenómenos concomitantes de la merienda de la tarde".

1736: Ingresa en la Universidad de Cambridge, a instancias de sus padres, para seguir retórica y metafísica, pero muestra poco entusiasmo por los estudios. En constante rebelión contra todo lo académico, es acusado de robar pan y de llevar a cabo experimentos antinaturales con ese material. Las acusaciones de herejía determinan final expulsión.

1738: Desheredado, se refugia en los países escandinavos donde, durante tres años, se dedica a estudiar compulsivamente a el queso. Escritos suyos de la época señalan: "Estoy convencido de que existe una realidad permanente, más allá de lo que aún ha podido lograr el hombre, en la yuxtaposición de los alimentos. Simplifica, simplifica". A su regreso a Inglaterra, conoce a Nell Smallbore, hija de un verdulero, y contrae matrimonio. Ella le enseña las posibilidades y cultivo de la lechuga.

1741: Reside en el campo con una modesta herencia. Su primera obra terminada (una rebanada de pan, otra rebanada de pan encima de la primera y un trozo de pavo encima de las dos rebanadas) fracasa estrepitosamente. Desilusionado, regresa sus investigaciones.

1745: después de cuatro años de frenética labor, expone ante sus colegas sus nuevos avances: dos trozos de pavo con una rebanada de pan en medio. Sus ideas nuevamente son rechazadas salvo por David Hume, quien presiente la inminencia de algo grandioso y le alienta a seguir. Enardecido por la amistad del filósofo, vuelve a su trabajo con renovado vigor.

1751: frecuentes viajes a Francia le permiten conseguir interesantes resultados con pan y una salsa a base de huevo y limón que los cocineros de la época llamaban mayonesa.

1758: logra una creciente aceptación entre los líderes de la opinión pública, en visto de este nuevo renombre, la Reina le encarga "algo especial" con motivo de un almuerzo protocolar con el Embajador de España. Trabaja día y noche experimentando con cientos de posibilidades y, por fin a las 16 horas 17 minutos del 27 de abril de 1758, crea la obra que consiste en varias tajadas de jamón cubiertas, por encima y por debajo, por dos rebanadas de pan de centeno. En un golpe de inspiración, adorna la obra con mostaza. Consigue un éxito inmediato y consigue un contrato para los almuerzos de los días sábado.

1760: cosecha fama creando "sandwiches", como se les denomina en su honor, con roast-beef, pollo, lengua y casi cualquier fiambre concebible. No satisfecho con repetir fórmula ya tratadas, busca nuevas ideas y elabora el sandwich-combinado por el cual recibe la Orden de la Jarretera.

1769: en su residencia de campo, recibe la visita de los hombres más ilustres del siglo: Haydn, Kant, Rousseau y Ben Franklin se detienen en su casa, algunos disfrutando de sus admirables creaciones, otros con pedidos para llevar.

1788: aunque físicamente cansado, todavía investiga nuevas formas. A fines de ese mismo año, su sandwich abierto de roast-beef caliente provoca un escándalo por su franqueza.

1783: con motivo de la celebración de su 65º cumpleaños, inventa la hamburguesa. Hace giras por las grandes capitales del mundo preparando hamburguesas en salas de concierto ante numerosas y agradecidas audiencias. En Alemania, Goethe sugiere servirlas con panecillos, una idea que deleita al conde quien, más tarde, dice del autor: "Goethe, un gran tipo".

1790: durante una exposición retrospectiva de su obra en Londres, sufre un repentino ataque de dolores en el pecho y se le vaticina una muerte inminente, pero se recupera lo suficiente como para supervisar la construcción de un monumento al sandwich de barra promovido por un grupo de talentosos seguidores. Su inauguración en Italia produce serios disturbios.

1792: cae víctima de un genu varum que no puede tratar a tiempo y fallece mientras duerme. Es enterrado en Westminster Abbey, ante miles de personas que asisten a sus funerales. En esa ocasión, el gran poeta alemán Hölderlin resume sus logros con una manifiesta reverencia: "Liberó a la humanidad del almuerzo caliente. Todos estamos en deuda con él".

sábado, junio 17, 2006

FUEL

LE TÙT, LE TOIX recomienda a sus lectores visitar e inscribirse en el sitio Bajemos la Bencina.

Por una sociedad sin mácula.

domingo, junio 11, 2006

Juicio Final

por El Cortés

María Luisa:
Oiga, ¡oiga! sí, usted. ¡Esto es el colmo!, ya es suficiente que nos tengan a todos aquí en pelotas, en este hacinamiento espantoso, ¿no ve que tengo los pies hinchados? al menos pónganos unas sillas, ¡oiga, le estoy hablando! ¿No tiene una bata de esas que dan en las clínicas que sea? ¡un mínimo de decoro!. Dios mío, qué ordinariez, qué ordinariez ¡todos en pelotas! ¿dónde se había visto?

Ángel: Señora, cálmese, ya le va a tocar su turno.

María Luisa: No, si no me calmo nada. Llevamos una eternidad aquí esperando, literalmente una eternidad, y más encima…

Desde los cielos, un coro angelical: Creatura número 705.564.235.849.083.244, señora María Luisa Cordero, queda usted citada, en conformidad con las normas del procedimiento celeste, a comparecer ante la cuarta sala del sexto juzgado anímico de la Nueva Jerusalén, acusada de vanidad. Se le informa, además, que se ha decretado acumulación de autos.

María Luisa: ¿Acumulación de autos? Ah no, ¡no nomás! ¿Es que no me van a hacer un juicio a mi sola? ¿Me van a juzgar en choclón?

Ángel: Señora, es que su pecado es muy común ¿sabe?, acaso el más común, es una cuestión de economía procesal, además...

María Luisa: ¡Economía procesal! ¿Es que tienen que cumplir con plazos los idiotas? Oiga, fíjese que este es el fin de los tiempos, ¡El-fin-de-los-tiem-pos!

Ángel: Ya, pero, por eso le estaba diciendo ¿sabe usted la cantidad de muertos que tenemos que juzgar? No es cosa fácil, porque…

Maria Luisa: ¿Pero cómo pueden ser tan imbéciles? Y más encima nos tenían convencidos de que eran perfectos… ¡Perfectos iban a ser los huevones! ¡si son una manga de incapaces inoperantes!

Ángel: ¿Se va a constituir, además, en jueza del Señor?

María Luisa: y si lo hago ¿qué?

Ángel: y bueno, que estamos hablando de un pecado más grave, así que se complicarían un poco las cosas, porque el tribunal competente para estos casos ya no es el sexto de la Nueva Jerusalén, sino que el…

María Luisa: ¡Váyase a la mierda! ¿me escuchó el huevoncito? ¡a la mierda!

Ángel: No se me ponga insolente señora, mire que como usted tenemos a miles, y los ángeles acusadores están mirando ¿sabe?, todo esto se anota en el expediente.

María Luisa: Me importa un pepino, yo de aquí no me muevo, a mi no me juzga ni Dios ni nadie, óigame bien, ¡ni Dios ni nadie!

Ángel: Ya, entonces, me voy para arriba a avisar que no quiere comparecer ¿le parece?

Maria Luisa: Haga lo que quiera.

Desde los cielos, un coro angelical: ¡Señora María Luisa!, por última vez, los cargos son blasfemia, indolencia y vanidad, ¿no va a venir a defenderse?

María Luisa: ¡Púdranse!... pa’ las hueás que la resucitan a una.