domingo, junio 11, 2006

Juicio Final

por El Cortés

María Luisa:
Oiga, ¡oiga! sí, usted. ¡Esto es el colmo!, ya es suficiente que nos tengan a todos aquí en pelotas, en este hacinamiento espantoso, ¿no ve que tengo los pies hinchados? al menos pónganos unas sillas, ¡oiga, le estoy hablando! ¿No tiene una bata de esas que dan en las clínicas que sea? ¡un mínimo de decoro!. Dios mío, qué ordinariez, qué ordinariez ¡todos en pelotas! ¿dónde se había visto?

Ángel: Señora, cálmese, ya le va a tocar su turno.

María Luisa: No, si no me calmo nada. Llevamos una eternidad aquí esperando, literalmente una eternidad, y más encima…

Desde los cielos, un coro angelical: Creatura número 705.564.235.849.083.244, señora María Luisa Cordero, queda usted citada, en conformidad con las normas del procedimiento celeste, a comparecer ante la cuarta sala del sexto juzgado anímico de la Nueva Jerusalén, acusada de vanidad. Se le informa, además, que se ha decretado acumulación de autos.

María Luisa: ¿Acumulación de autos? Ah no, ¡no nomás! ¿Es que no me van a hacer un juicio a mi sola? ¿Me van a juzgar en choclón?

Ángel: Señora, es que su pecado es muy común ¿sabe?, acaso el más común, es una cuestión de economía procesal, además...

María Luisa: ¡Economía procesal! ¿Es que tienen que cumplir con plazos los idiotas? Oiga, fíjese que este es el fin de los tiempos, ¡El-fin-de-los-tiem-pos!

Ángel: Ya, pero, por eso le estaba diciendo ¿sabe usted la cantidad de muertos que tenemos que juzgar? No es cosa fácil, porque…

Maria Luisa: ¿Pero cómo pueden ser tan imbéciles? Y más encima nos tenían convencidos de que eran perfectos… ¡Perfectos iban a ser los huevones! ¡si son una manga de incapaces inoperantes!

Ángel: ¿Se va a constituir, además, en jueza del Señor?

María Luisa: y si lo hago ¿qué?

Ángel: y bueno, que estamos hablando de un pecado más grave, así que se complicarían un poco las cosas, porque el tribunal competente para estos casos ya no es el sexto de la Nueva Jerusalén, sino que el…

María Luisa: ¡Váyase a la mierda! ¿me escuchó el huevoncito? ¡a la mierda!

Ángel: No se me ponga insolente señora, mire que como usted tenemos a miles, y los ángeles acusadores están mirando ¿sabe?, todo esto se anota en el expediente.

María Luisa: Me importa un pepino, yo de aquí no me muevo, a mi no me juzga ni Dios ni nadie, óigame bien, ¡ni Dios ni nadie!

Ángel: Ya, entonces, me voy para arriba a avisar que no quiere comparecer ¿le parece?

Maria Luisa: Haga lo que quiera.

Desde los cielos, un coro angelical: ¡Señora María Luisa!, por última vez, los cargos son blasfemia, indolencia y vanidad, ¿no va a venir a defenderse?

María Luisa: ¡Púdranse!... pa’ las hueás que la resucitan a una.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

notable. Ojala se hubiera extendido mas.

junio 13, 2006 12:49 a. m.  

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