por Florentino ArizaEnero, Santiago, temperatura a la sombra: 30°C, sensación térmica: 35°C, el calor es casi insoportable. Contrario al común de la gente Enrique sale de su casa forrado en cuero negro, el cual cubre la mayor parte de su cuerpo, todo tipo de metales cuelgan de su rostro el cual permanece más blanco que las nieves del Aconcagua, el sol del período estival no ha tocado su rostro. Enrique es gótico, y si eres gótico debes permanecer gótico por todo el año, de hecho no le gusta su nombre y se hace llamar “Bloody Henry”.
Claro, en invierno es más agradable, hace frío y el sol no hace que tu piel adquiera un tono color caramelo, pero el verano es difícil, pero hay que mantenerse firme. Da lo mismo que la gente en el metro vaya con polera y shorts, mi traje de cuero hace que traspire alrededor de 3 galones de sudor, pero hay que mantenerse firme, hay que seguir siendo gótico, esta es mi identidad. Porque claro, todos los que veneramos a Sauron, Drácula y Belcebú tenemos que seguir por la vía de la oscuridad y el misterio. Tomar sangre, comer murciélagos y estar constantemente cerca del suicidio.
Luego de tomar un ramo de estética, Enrique, estudiante de Física conoció a Almendra, su actual pareja. El impacto que causó Almendra en la vida de Enrique fue vital para su cambio. Descubrió una nueva concepción del universo y se convenció de que realmente estaba en un error. Eso de sacrificar animales y celebrar Halloween en Navidad es parte del pasado. Enrique ya no escucha Marylin Manson mientras llora en un rincón de su pieza, tampoco le dice a su madre que es el anticristo y que está en la tierra para hacer de su vida un infierno. Ya quedaron atrás esos libros de Mary Shelley, Bram Stoker y Robert Louis Stevenson, Enrique es otro.
Ahora Enrique se pasea por Campus Oriente, de la mano de Almendra, convencido de que su vida es otra. Pero constantemente debe hacer frente a los ataques de sus viejos amigos góticos que lo persiguen por haberse convertido en otra cosa, por dejar de juntarse para realizar sacrificios en honor a Lord Voldemort, por fumar marihuana en vez de bañarse en sangre, por haberse convertido en nada más y nada menos que un hippie. Enrique, quién ahora se hace llamar “Roca” predica a favor de la pacha mama, participa en grupos ecológicos y no come carne para proteger a los animales, su sueño ya no es ir a Rumania, ahora sueña con hacer un intercambio en California. Ya no compra ropa de cuero en el Portal Lyon, ahora el Roca se viste exclusivamente en la Feria Artesanal del Santa Lucía.
Enrique ha encontrado la verdad, y está completamente realizado, ahora los veranos no representan un calvario para él, de hecho le encanta el verano, pues le permite pasar meses sin ducharse para sentir la tierra más cerca de él, Enrique ahora es hippie y feliz.