domingo, mayo 06, 2007

Escritura

por Florentino Ariza

Nadie puede. En realidad, más que decir que nadie puede - porque efectivamente todos podemos - cabe decir que nadie debe. A nadie debería permitírsele hablar en tercera persona.

No es porque sea una señal de soberbia insufrible, sino porque es de un mal gusto pocas veces visto. Hablar en tercera persona manifiesta la voluntad de duplicarse a sí mismo para vanagloriarse al mismo tiempo; una suerte de clonación del propio ego para contemplarlo en su plenitud.

Claramente no hay nada de malo en contemplarse de vez en cuando. El problema de hablar en tercera persona es que esa contemplación se efectúa de manera pública, lo que resulta desagradable para muchas personas que probablemente no están interesados en presenciar semejante espectáculo.

Este tipo de actitudes no deben dejarse pasar o ser ignoradas con desidia, es necesario alertar a la persona que se refiere a sí mismo en tercera persona, ya que podría prevenirse a tiempo un mal grave. El Fondo Nacional de la Discapacidad informa que hablar en tercera persona y con metáforas es un claro síntoma de autismo.

El hablar en tercera persona no sólo resulta patético, sino que también reviste caracteres patológicos. Aunque no existe una cura para el autismo, el cuidado apropiado puede promover un desarrollo relativamente normal y reducir los comportamientos considerados inapropiados. Afortunadamente las personas con autismo tienen una esperanza de vida normal.

Sin embargo, existen personas que debido a su profesión, empleo u oficio se les permite hablar en tercera persona sin que exista reproche alguno por efectuar una actitud semejante: los futbolistas. Nuestra idiosincrasia futbolística nos entrega diversos representantes de esta práctica, quienes al momento de ser entrevistados comentan sobre el desempeño de otro jugador, como si en su equipo hubiesen jugado 12. Y es que quién habla en tercera persona se tiene una estima tan grande que piensa que su persona se desdobla en otro

Realmente nadie puede, pero Franco Acchiardo cumple con su deber de delatar las actitudes impropias, porque Franco Acchiardo siempre ha permanecido consciente y atento a ayudar al resto de las personas, por esto es que Franco Acchiardo escribe este ensayo haciendo notar estos comportamientos.

¿Desagradable, no?

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me parecen sumamente acertados los comentarios de Franco Acchiardo. Sin embargo no hubiese estado demas referirse brevemente a otro hábito aún más denostable que el de hablar en tercera persona como es el de hablar en un idioma que el o los interlocutores no comprenden. Así por ejemplo quienes insisten en hablar en Italiano en un país en que el Castellano es la lengua nativa incurren en una falta aún mayor que la comentada anteriormente, exacerbandose aún más el arribismo, el mal gusto, y en definitiva la descarada indecencia, cuando se hace con la explicita intención de presumir de la calidad de nacional (falsamente por supuesto) del país del cual tal dialecto procede.
En fin, felicito al Sr. Acchiardo por su correcta columna y por no presumir, al menos esta vez, de su mediocre nivel de italiano,que por lo general chapusea con marcado acento sureño.

mayo 10, 2007 10:25 p. m.  

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